Se llevó el dinero y los sueños acabó

Luis Daniel Orozco soñaba día a día con un hogar para cuidar a su familia en

donde pudiera ver crecer a sus cuatro hijos, levantarse y sentir que se encontraba

en casa, que no era la de un amigo, ni la del vecino, si no de la cual él era su

único dueño. Su historia podría decirse que es común, así como la de cualquiera

de nosotros, pero Luis Daniel no corrió con dicha suerte. Quiso que aquellas

historias que narraba su abuela en la que todos tenían su casita y en la que vivían

alegres fuera él su protagonista, pero esto no fue así.

Todo comenzó hace 14 años cuando el alcalde de Villamaría Jairo Alberto Llano

ofreció algunos proyectos de vivienda del cual el fue “beneficiado”. Para tales días

Don Luis no tenía la dicha de muchos que pasan la vida deleitándose con la plata,

no conocen qué son los problemas y se la pasan con una sonrisa en su rostro.

La tierra que lo vio nacer ya no era la suya, no todo le sonreía a él. Empezando

porque llevaba dos años sin trabajo y su esposa que trabaja en una casa de

familia lograba pagar el arriendo y llevar lo que quedaba en comida. Su única

pertenecía era un Renault 4 con el cual de vez en cuando conseguía dinero.

Quizás suene como la vida de muchos colombianos, de gente que sobrevive con

algún capital que reside bajo los problemas y que sueñan a diario con algo que no

El día que Don Luis escuchó en el pueblo que pronto se construirían “muy buenos

proyectos de vivienda” en el barrio la Isabela de Villamaría, fue como el Inició de

aquellas historias que contaba su abuela; se llenó de una felicidad que no se

podía transmitir, sólo era entender que ese magnifico sueño podía cumplirse y

alcanzarse muy pronto.

Solamente pedía una casita, quizás un pequeño lote en el cual tuviera un jardín

dónde plantar flores y en donde sus cuatro hijos pudieran jugar, gritar, moverse y

dormir con la misma tranquilidad que él tendría en el instante que tuviera las

escrituras de la casa en donde apareciera su nombre como propietario.

Como toda historia que parece de cuentos de hadas tiene un villano que desea

ganarse todo el poder y adquirir una buena platica después de hacer negocios

sucios y traicionar a quienes confiaron en él. Don Luis Daniel con la rapidez de

alcanzar su sueño y dar la cuota inicial para su casa vendió lo único que tenía, su

Renault 4 para poder entregar la plata, y con lo que pagaban de arriendo empezar

a pagar su propia vivienda.

Todo parecía tan real que él seguía soñando como sus hijos tendrían sus

habitaciones como podían jugar, como distribuiría su casa para que todos

quedarán cómodos y de que manera después de tener su casa buscaría un buen

trabajo con el motivo tan grande de querer terminar de pagar su casa lo más

Vendió su carro, accedió al proyecto de vivienda y en poco tiempo se dio cuenta

que todo fue un engaño. Aquel personaje en el que confió, el entonces alcalde del

pueblo Jairo Alberto Llano, lo había engañado a él y a casi 122 familias. Es triste y

doloroso como los sueños de alguien pueden acabarse en tan sólo unos días

dejando atrás deudas, ilusiones y estragos.

Ya han pasado 14 años y don Luis Daniel desde entonces no ha podido conseguir

trabajo; cuando se dio cuenta que todo era una fraude cayó en una depresión de

la cual aún no ha podido salir. Sus hijos ya están grandes y su casa se perdió en

los sueños y en el olvido, nadie le ha tendido la mano, ahora su sueño no es una

casa, es poder tratar con un cáncer que lo invade, el cual no tiene cura. Don Luis

cree que “todo sería más fácil si tuviera hoy mi casa y no estuviera enfermo, los

criminale, como les llamaría yo a quienes se aprovecharon de los más débiles,

apenas comienzan a pagar sus deudas”.

Con casa propia pero sin tranquilidad

Por Juan Pablo Arbeláez Aristizábal

Luz Amparo Restrepo pasó 13 de sus 51 años de edad luchando para tener su

casa propia. Hace dos años, en junio del 2013, ella, su esposo y sus dos hijos

pudieron pisar por primera vez lo que en el 2001 comenzó como un sueño. Su

cara denota cansancio y tristeza por tantos años de sacrificio que casi se van a la

basura por culpa de personas inescrupulosas que pretendían estafar a 122

familias humildes que soñaban con un hogar tranquilo.

Doña Luz cuenta con orgullo que fue la primera habitante de La Urbanización La

Isabela, aunque cuando sucedió esto ella y su familia no pudieron vivir en

condiciones dignas; en ese entonces no habían postes de luz en las calles,

solamente tenían agua y un fragmento de calle pavimentada. “Mi esposo solicitó

un préstamo al banco para poder acabar con el martirio de 13 años tras nuestra

casita”, cuenta con resignación.

Inicialmente fue muy complicado para su familia habitar la casa, pues el único

servicio con el que contaban era el agua. Los primeros dos meses los pasaron a la

luz de una vela, puesto que no contaban con electricidad. Las líneas telefónicas

fueron instaladas hace un año aproximadamente y a comienzos del 2015 se

finalizó la instalación del gas natural.

Nunca le gustó depender únicamente de su esposo Carlos Mario, por lo que

siempre ha buscado la forma de conseguirse unos pesitos para ayudarlo a sacar

sus hijos adelante. Doña Luz, desde que vive en La Isabela, ha vendido tintos y

empanadas a domicilio, lo cual le ha permitido tener una libertad económica.

La situación en La Isabela no es la mejor; los habitantes reclaman todos los días a

la administración que les brinden condiciones dignas para vivir, puesto que a

causa de la falta de alumbrado público los ladrones hacen de las suyas día a día

sin que la policía tome medidas en el asunto; de 22 postes que la alcaldía ha

instalado, tan solo 8 funcionan. Doña Luz asegura que todos los días, por lo

menos en dos ocasiones, los ladrones atracan y hasta entran a casas que están

en construcción para tomar objetos.

En la entrada al barrio hay unas escaleras en donde todas las noches diferentes

grupos de jóvenes se sientan a fumar marihuana, situación muy incómoda para los

habitantes, pues deben pasar todas las noches por el sector y exponerse a ser

robados. “No quiero que mis hijos tengan espejos en la calle ni que se vean

expuestos a esta gente viciosa”, explica doña Luz con cara de tristeza.

15 AÑOS DE INCERTIDUMBRE/De la promesa al olvido

Urbanización La Isabela:

15 años de incertidumbre

 

El nuevo milenio no trajo a Villamaría el promocionado fin del mundo, del que se hablaba en todo el planeta. Por el contrario, inició con una esperanzadora noticia para algunos de sus habitantes, que con ello, tenían más ganas de seguir viviendo a pesar de las desalentadoras predicciones que reianaban en el ambiente.

Los anuncios de Nostradamus no podían interponerse con el nuevo proyecto que en el año 2000 tomó forma en el municipio, cuando la asociación Promover emprendió el proyecto de “Urbanización La Isabela”.

122 lotes ubicados en la entrada de Villamaría, cuyo valor oscilaba entre 3 y 6 millones de pesos, de acuerdo a la ubicación, los cuales estaban destinados a personas de estratos 1 y 2, para que tuvieran su vivienda propia. En pocos meses se vendió la totalidad del terreno.

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Jairo Llano, Alcalde de la época, respaldaba la iniciativa y prestó la sede de la Alcaldía para desarrollar las reuniones que cada mes se llevaban a cabo entre el representante legal de la asociación, Jorge Eliécer Restrepo y los compradores de los lotes.

Allí se discutía sobre el avance de las obras, los tiempos de entrega, las escrituras, entre otros temas de interés. Con el paso del tiempo, dichas reuniones se tornaron álgidas porque la impaciencia de los compradores se agotaba cada mes que veían el lote sin el menor avance, solo estructurado en los planos de los arquitectos. Sin embargo, cada mes debían cancelar 10 mil pesos para costear algunos gastos que la asociación requería para el desarrollo del proyecto.

Pasó el primer año desde que las personas adquirieron sus lotes, y muchos al ver que la asociación dilataba el proceso de entrega y no se veía el más mínimo avance, decidieron dejar de pagar la mensualidad; no obstante el dinero que ya habían abonado nunca se les devolvió.

En el año 2003, asume como Alcalde del municipio, Luis Fernando Marín. Por su parte, los compradores se organizaron y designaron líderes que sirvieran para expresar sus reclamos con mayor severidad, ante la nueva administración, que prometió defenderlos y solucionar el problema. Ni lo uno, ni lo otro cambiaron en algo el avance del proyecto que seguía en las telarañas del incumplimiento y la zozobra, que tenía en vilo a decenas de familias.

En el mismo año,. el caso adquiere relevancia ante la opinión pública cuando Gladys Sánchez asume como representante legal de la asociación Promover, cuyo nombre cambia a Asociación La Isabela y luego de un viaje a Bogotá con otros líderes, piden asesoría para iniciar una investigación dentro de la Alcaldía que permita establecer responsabilidades de los funcionarios y la administración en el incumplimiento de la entrega de los lotes.

La investigación arrojó que no se habían realizado los suficientes estudios para el terreno, por tanto Corpocaldas prohibió el desarrollo del proyecto. Sin embargo desde la asociación se continuó recaudando dinero como si el proyecto estuviera en marcha.

En el año 2004 empiezan a recopilar la información y las prueba necesarias para demandar. En ese año tenían el sustento para interponerla y lo hicieron por medio de una acción de grupo. El terreno habia sido sacado del plan de ordenamiento territorial y fue nombrado como zona de expansión rural.

En el 2007, el caso se enreda más cuando asesinan a Jorge Eliecer Restrepo por supuestos vínculos con los paramilitares. A la tumba se llevó varios datos valiosos sobre La Isabela que aún no se conocen y que siguen manteniendo la incertidumbre de los compradores, cuyos reclamos no tienen solución.

Ante la indiferencia e inacción de la administración pública, la organización de las familias afectadas decidió demandar al Alcalde Marín y a varios funcionarios de la asociación por su inacción e incumplimiento en las entregas de los lotes. Ante la presión de la opinión pública, el Alcalde autoriza la construcción de alcantarillado y acueducto.

En el año 2011 cuando tenían escrituración, aparece el hijo del concejal Gustavo Idárraga, quien aspira a ser candidato a la alcaldía de Villamaría actualmente, a quitarles 800 metros del terreno, cercó en tres ocasiones el área con la amenazas de quitárselos. 800 metros que significaban 12 casas; un domingo llevaron una retroexcavadora para dañarles unas tuberías en el lote.

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El mismo año parece ofrecer una solución cuando algunas familias reciben las escrituras de su hogar sin construir; sin embargo dicho proceso se dilató porque solo se entregaron a las personas que estaban al día con los pagos de la administración, que habían iniciado en 2001 y que muchos dejaron de pagar por el incumplimiento de la asociación.

 

La otra mirada

Danilo Serna es ingeniero y perteneció al gabinete del ex-alcalde de Villamaría, Jairo Antonio Valencia. Conoce el proyecto y señala que han existido varias irregularidades que han frenado su desarrollo.

Como primer problema señala que este tipo de construcciones se gestionan a través de subsidios, los cuales presentan como requisitos que las personas beneficiarias sean de estratos 1 y 2 y que no posean vivienda propia. “En La Isabela, muchos compradores no cumplían ese requisito y se estaban beneficiando con subsidios, que por ley no podían obtener.”

Segundo, dice que Corpocaldas realizó los estudios del terreno durante la administración del 2001, encontrando varios sectores en riesgo, sectores donde ya se habían vendido los lotes

Tercero y último, en el año 2011 se decretó que ninguna entidad privada puede gestionar recursos para creación de vivienda, cambiando la esencia con la que se había iniciado el proyecto.

 Licencias renovadas

Según la arquitecta de la Alcaldía de Villamaría, Luz Denaida Ríos, La Urbanizacion La Isabela se trataba inicialmenbte de una ONG. En el año 2011 las licencias estaban a punto de vencerse por lo que pidieron una prorroga amparados en el decreto 1469. Solicitaron licencia de construcción para 122 viviendas. Amparados en ese decreto los propietarios empezaron a vender, pero cada quien empezó a construir sus viviendas como quisieran sin obedecer a los planos arquitectonicos. Solo había una casa modelo y cada propietario empezó a legalizar sus diseños.

Actualmente solo hay 10 de las 122 familias que compraron los lotes en el 2001. Todos los lotes tienen propietarios actualmente. No existe apoyo del estado, pues según Marina Martinez, actual presidenta de la Urbanización,  son el terror de la gente. Pagan alumbrado publico, sin embargo hay 80 casas construidas y solo tienen 8 lámparas, lo cual se convierte en un problema de seguridad.

En marzo de 2013 comenzaron la construcción de la primera casa, la cual fue con mucha dificultad puesto que debían transportar materiales con una carreta y sin vías pavimentadas; el primer habitante va a cumplir 2 años viviendo en su casa.

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Juan Pablo Arbeláez Aristizábal
Mónica Hoyos Jaramillo